Kim Kardashian tiene el record de casamiento-divorcio más de cuento que he visto nunca en la vida. Después de montar la boda del siglo, de invitar a todos los famosos invitables, tener la tarta más grande, el anillo más caro, y el vestido más bonito, vuelve de su viaje de novios y nos enteramos de que se nos divorcia de Kris Humphries.
Pobre Kim Kardashian… pobre… así no se puede vivir por muy reina absoluta de los realities americanos que sea. La prueba las tengo en estas fotos que le sacaron después de la visita en su casa de Los Angeles con Kris. Kim fue acompañada por el pastor que los casó, Joel Johnson.
Sabía que había un montón de periodistas en la puerta, pero aun así salió a llamar por teléfono a su familia para contarle lo que habían estado hablando. ¿Segundas oportunidades? No sé yo… vada vez suena esto más a paripé, pero claro, a lo mejor el paripé era solo de Kris y por eso Kim está tan triste. Menuda carita que llevaba, casi sin maquillar, y con ojos de llorar mucho. Qué lastimica, oye.



